Literalmente dicho, este es otro de los temas más complejos dentro del estudio de la trompeta. Es tal la diversidad de criterios al respecto que se podría estar discutiendo durante semanas. Enfrentar este análisis requiere una postura diferente y eso es lo que intentaré hacer: no hablaré de un tipo determinado de embocadura, sino que me referiré a los aspectos técnico-biológicos a tener en cuenta, pues considero que esto dará mejores frutos.
Para nadie es un secreto que la trompeta difiere de otros instrumentos en el aspecto de la producción del sonido. Hagamos algunas comparaciones (extremas): usted pulsa una tecla del piano y suena; toca una cuerda de la guitarra y suena; golpea el parche de una caja y suena. Pero si sopla en una trompeta, no suena, aunque oprima los pistones. Esto significa que es necesario algo más y que ese "algo" está fuera del instrumento. Considero que esto es lo primero que debemos entender.
Ese elemento faltante que está fuera del instrumento es la vibración. ¿Cómo lograrla? En algunos instrumentos como el violín se consigue mediante la fricción de las cuerdas con las fibras del arco; en la guitarra, mediante el contacto de los dedos con las cuerdas; en algunos instrumentos de viento-madera, mediante la vibración de las cañas o lengüetas cuando se les impone una columna de aire. Sin embargo, en la trompeta estas variantes tampoco son aplicables.
¿Cómo conseguirla entonces? Fue necesario pensar en que fuera el propio ser humano quien la generara. Meditando un poco más a fondo, nos percataremos de que el ejecutante enfrentaba algunos inconvenientes para lograrlo:
Primero: Tendría sus manos ocupadas sosteniendo el instrumento.
Segundo: No podía valerse de ningún artefacto o mecanismo exterior.
Tercero: La manera de generarla no podía interferir con la ejecución del instrumento; debía ser algo que se integrara orgánicamente.
Teniendo todo esto presente, los labios entraron a cumplir su papel: si soplamos y utilizamos el labio como una membrana que se interpone a esa columna de aire, se produce una vibración. Si esta se aprovecha correctamente, puede ser la fuente generadora del sonido. Así surgió la idea primaria, la cual no ha cambiado ni creo que cambiará jamás.
Luego se vio la necesidad de un aditamento que permitiera acomodar los labios de forma correcta para el proceso de vibración y que, además, le sumara cualidades acústicas a esta vibración para que ganara en calidad, permitiendo que posteriormente el instrumento se encargara de amplificar el sonido adecuadamente. Así surgió la boquilla de copa, de la que posteriormente hablaremos. Lo que sí debe quedar claro es que no podemos mirar el fenómeno de la embocadura aislando estos aspectos uno del otro (embocadura, boquilla y vibración): todos se complementan.
¿Qué es la embocadura?
“No es más que la postura adecuada de los labios en la boquilla para lograr una correcta vibración y, como producto final, un buen sonido y registro”.
Ampliando un poco más el concepto, podemos agregar que es uno de los tres factores básicos de la ejecución (Respiración, Embocadura y Postura de la lengua). Todos ellos trabajan sincronizados: cuando uno sufre cambios, los otros dos también deben adaptarse.
LOS LABIOS
Son parte integral de la anatomía del cuerpo humano, conformados por un tejido muscular muy peculiar con características intermedias entre la piel de la cara y la mucosa interior de la cavidad bucal. Su coloración rojiza proviene de los vasos sanguíneos subyacentes, y la porción interna de ambos labios está conectada a las encías.
¿Cuáles son sus partes?
Labio superior
Labio inferior
Lóbulo central
Hendidura lobular inferior
Comisuras
Músculo orbicular de los labios
Aspectos a tener en cuenta:
Son muy sensibles al calor, la humedad, los golpes y al rigor del trabajo muscular.
No fueron creados anatómicamente para tocar la trompeta.
Científicamente no existen muchos estudios especializados sobre ellos, por lo que el tratamiento a sus atrofias o lesiones suele ser muy rudimentario.
Se irritan con mucha facilidad.
LA BOQUILLA
Para que se produzca el sonido, independientemente de la vibración y del flujo de aire, tiene que existir una boquilla. Esta sirve para acomodar el labio y también para que se cumplan algunos requerimientos físico-acústicos indispensables en la producción sonora.
LA EMBOCADURA
Primeramente, hay que definir una postura adecuada de los labios. Esta debe contribuir a que exista el suficiente tejido vibratorio que genere, con la ayuda de la columna de aire, un zumbido (buzzing) de calidad. Estimo que la mejor postura para lograr esto es la postura adelantada de los labios con el control de las comisuras.
¿Por qué?
Genera una zona vibratoria relajada y abundante en tejido.
El punto de vibración (lóbulo central del labio) quedará libre en el centro de la embocadura.
Por la abundancia de tejido, se logrará una mejor hermeticidad entre los labios y la boquilla.
Cualquier tipo de presión de la boquilla sobre los labios hará menos daño al proceso vibratorio y circulatorio.
Propiciará una mejor condensación de la embocadura.
Zona de la embocadura: Muestra aproximadamente todo el tejido labial que se encontrará dentro de la boquilla. Note el poco espacio que queda de las comisuras al aro de la boquilla; mientras menor sea este espacio, mejor será el resultado.
Zona vibratoria: Dentro de ella quedará toda la zona circundante al lóbulo central del labio y la hendidura lobular inferior.
Punto de vibración: Está marcado en el lóbulo central del labio y la hendidura lobular; será aquí donde se genere el zumbido.
Meditemos un poco: si tomamos como referencia las diferentes zonas descritas, tendremos definida la postura y la mejor zona para colocar la boquilla. Solo restaría producir la vibración de la manera correcta.
Esto no es inviolable, es solo una técnica basada en años de investigación y búsqueda: es biológicamente la forma más fácil y lógica de conseguir los mejores resultados sin ir en contra de la propia naturaleza del hombre.
Estimo que es el aspecto menos complicado de los temas referidos en este material, pero requiere práctica y entender correctamente el principio.
Ya entendimos la importancia de que la embocadura propicie que la zona vibratoria esté relajada y tenga el suficiente tejido. El lóbulo central del labio será el punto de vibración y funcionará como una membrana que, al ser antepuesta a una columna de aire, vibrará con la intensidad de esta. Para ello se requiere una presión de la boquilla contra la embocadura mínima.

CONDENSACIÓN DE LA EMBOCADURA
Es un término que se confunde frecuentemente y al que debe prestarle mucha atención. No es otra cosa que:
El movimiento (sutil) de la embocadura para ajustar el tamaño de la apertura entre los labios, el cual dejará salir la columna de aire portadora de la información vibratoria producida por la membrana del lóbulo central.
Este movimiento es casi imperceptible y se efectúa dentro de la zona de la embocadura. La embocadura adelantada lo facilita debido a la cantidad y relajación del tejido presente dentro de la boquilla. Otro aspecto a su favor es el uso de la presión mínima del aro contra los labios: este es el único movimiento que el ejecutante se debe permitir.
Soy contrario a las afirmaciones categóricas y absolutas, pero en este caso me aventuro a afirmar que el cambio de embocadura y los movimientos faciales para lograr los registros es un grave error. La embocadura debe permanecer inamovible para todos los registros; solo hay que aprender a condensarla de la manera correcta.
Para que se entienda mejor, siempre pongo una analogía como ejemplo:
Tome una manguera de jardinería y regule con el dedo la salida del agua: notará que mientras menor sea la apertura, mayor será la fuerza y proyección del flujo.
Siempre aconsejo practicar esto al aire (sin boquilla) y frente a un espejo; de esta manera se comprenderá mejor y usted podrá ir viendo y corrigiendo todo el proceso. Me gusta ver la condensación de la embocadura como una válvula reguladora de la columna de aire: siempre es práctico establecer este tipo de imágenes mentales.
La práctica diaria hará que se cree el reflejo incondicionado sobre la embocadura, la correcta vibración y la resistencia. Puede que al principio crea que es muy complicado, pero le aseguro que valdrá la pena intentarlo.
¡Espero te sirva!





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